La carne de caza puede contener niveles peligrosos de plomo, pero aún no existen límites legales. En una perspectiva publicada en la revista Ambio, expertos reclaman con urgencia su regulación para proteger la salud pública y la biodiversidad.
El plomo (Pb) es un metal neurotóxico potente para el que no se conoce ninguna función biológica. Aunque su uso en gasolinas, pinturas o conductos y tuberías de agua (que durante décadas fueron las principales fuentes de exposición para las personas) ha sido restringido o eliminado en muchos países, disminuyendo los niveles en sangre de la población, la munición de plomo que se usa en la caza sigue siendo hoy en día una fuente significativa de exposición a través de la dieta de muchas personas.
En el plano de la salud pública, el plomo no afecta a todos por igual. Los niños son especialmente sensibles porque absorben mayor proporción del plomo ingerido que los adultos, y su sistema nervioso en desarrollo es particularmente vulnerable a sus efectos. No existe un nivel seguro de plomo en la sangre para los niños, y las consecuencias en el desarrollo cognitivo pueden ser irreversibles. Por otro lado, las mujeres embarazadas y las que intentan concebir también son grupos de alto riesgo, ya que el plomo atraviesa la barrera placentaria y además puede movilizarse del hueso de la madre al feto en desarrollo.
Desde el punto de vista medioambiental, la munición de plomo es actualmente la principal fuente de contaminación por plomo en el medio ambiente. Cuando se disparan los perdigones que se usan en caza menor, muchos se pierden y esparcen por los espacios naturales donde se usan, de modo que las aves acuáticas y terrestres pueden ingerirlos confundiéndolos con alimento o gravilla. Las balas que se usan en caza mayor, aunque suelen impactar en el animal, dejan fragmentos en su carne. Así, los animales heridos o los restos de caza pueden incluir fragmentos de plomo que son ingeridos por aves rapaces y carroñeras. En Europa, se estimaba que la intoxicación por plomo podía matar a más de un millón de aves acuáticas al año antes de la prohibición del perdigón de plomo en humedales en 2023 y todavía puede reducir las poblaciones de algunas especies de rapaces en ecosistemas terrestres debido a la falta de regulación comunitaria.
La carne de caza es vista como una opción natural y saludable, pero puede esconder una amenaza invisible: el plomo. Este metal, altamente tóxico, se introduce en la carne a través de la munición utilizada en la caza, poniendo en riesgo la salud humana, especialmente la de los niños. Se estima que una prohibición del uso de balas y perdigones de plomo podría evitar la pérdida de coeficiente intelectual en unos 7000 niños al año. Esta imagen muestra un trozo de carne de cecina de caza en la que un consumidor detectó fragmentos de munición de plomo (Foto: Rafael Mateo).
Sorprendentemente, a pesar de que se han establecido niveles máximos de plomo (LMs) para la mayoría de las carnes comercializadas (como la de ganado vacuno, ovino o avícola), aún no se han establecido legalmente niveles máximos para el plomo en la carne de caza. Durante años, se pensó que el consumo de carne de caza era limitado, pero esto ya no es cierto, con millones de familias de cazadores en Europa que la consumen regularmente.
Investigaciones recientes han demostrado que las balas y perdigones de plomo dejan numerosos fragmentos pequeños dispersos por toda la carne de caza. Y aunque se intente retirar la carne dañada, muchos fragmentos minúsculos (de apenas decenas de micrómetros) permanecen, y son fácilmente solubles en el tracto gastrointestinal. De hecho, más de la mitad de las muestras de carne de caza en estudios europeos superaban los límites máximos permitidos para este metal tóxico en otras carnes, llegando a ser 25 veces superiores en promedio. De hecho, las organizaciones de salud pública ya aconsejan a los consumidores frecuentes de carne de caza que reduzcan la cantidad, especialmente si son niños pequeños, niños, mujeres embarazadas o mujeres que intentan tener un bebé.
La Comisión Europea ha propuesto un borrador de regulación para restringir la munición de plomo, lo que sería un paso crucial. Sin embargo, los expertos insisten en que, además de la prohibición de la munición de plomo, es fundamental establecer límites máximos para el plomo en la carne de caza a nivel de la Unión Europea y global. ¿Por qué ambos? Porque el proceso de aprobación de la prohibición puede ser largo y sujeto a presiones políticas. Además, Europa importa mucha carne de caza de países donde no hay restricciones de plomo. Establecer límites máximos ayudaría a proteger a los consumidores de carne importada y a monitorizar el cumplimiento de las regulaciones una vez implementadas.
Puedes consultar la publicación científica de esta perspectiva, en la que ha participado el Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), en:
- Pain, D. J., Green, R. E., Kanstrup, N., Mateo, R. 2025. EU regulation: An unprecedented opportunity to protect children’s and wildlife health from the toxic effects of lead ammunition. Ambio (2025).










