Un estudio internacional encabezado por la investigadora del IREC Alisa Aliaga Samanez, publicado en Communications Medicine y destacado por Nature Africa en su sección «Research Highlight», analiza cómo el clima, la biodiversidad y las presiones humanas se relacionan con la distribución de la úlcera de Buruli y de Mycobacterium ulcerans, la bacteria causante de esta enfermedad tropical desatendida. El trabajo ofrece mapas que pueden ayudar a orientar su vigilancia en regiones tropicales y subtropicales.
La úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante causada por la bacteria Mycobacterium ulcerans. Esta bacteria produce una toxina llamada micolactona, que destruye el tejido cutáneo, los vasos sanguíneos y la grasa. Sin tratamiento, el tejido afectado muere y la lesión se rompe, convirtiéndose en una úlcera que puede alcanzar el hueso y provocar deformidades o discapacidades permanentes o de larga duración.
Más de treinta países de clima tropical, subtropical o templado de África, América del Sur y las regiones del Pacífico Occidental han notificado casos. Pero, ¿por qué la úlcera de Buruli aparece en determinadas regiones tropicales y no en otras? Comprender la distribución geográfica de esta enfermedad y la de la bacteria que causante es fundamental para mejorar su vigilancia y prevención. Sin embargo, todavía existen importantes lagunas sobre las condiciones ambientales que favorecen la presencia del patógeno y la aparición de casos humanos.
Para abordar estas cuestiones, un equipo internacional encabezado por Alisa Aliaga Samanez, investigadora del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), ha analizado cómo los factores naturales y las actividades humanas se relacionan con la distribución de la bacteria y de la enfermedad. El estudio aplica un enfoque de ecología de las enfermedades para comprender estos patrones y explorar su distribución potencial a escala mundial.
El papel del medioambiente y las actividades humanas
El equipo empleó modelos espaciales que integran 110 variables ambientales, ecológicas y sociodemográficas para estudiar la distribución de Mycobacterium ulcerans y de los casos de úlcera de Buruli en África. El análisis permitió evaluar conjuntamente factores relacionados con el clima, las características del medio, la diversidad de animales y plantas y las presiones humanas.
Los resultados muestran que los factores naturales y sus interacciones desempeñan un papel importante en la distribución del patógeno y de la enfermedad. A ellos se suman factores vinculados a la actividad humana, como la agricultura y la presencia de plantas invasoras, que también contribuyen a explicar los patrones observados.
A la izquierda se representa la distribución de M. ulcerans (puntos) en África (panel inferior izquierdo), y la probabilidad prevista de presencia de la bacteria (ilustrada en diferentes colores) en el panel más grande. Los mapas muestran la probabilidad modelizada, que oscila entre 0 y 1, donde los valores más altos indican zonas más propicias para la presencia de la bacteria. A la derecha se representa la distribución de los casos observados de úlcera de Buruli (puntos) en África, en el panel inferior izquierdo, y la propensión prevista a la aparición de casos de úlcera de Buruli en el panel principal. Los mapas ilustran la propensión modelizada, que oscila entre 0 y 1, donde los valores más altos indican zonas más propicias para la aparición de casos de úlcera de Buruli. La resolución espacial de ambos mapas se basa en hexágonos de 88 × 88 km².
Entre las variables asociadas a la distribución de los casos de úlcera de Buruli destaca la variación estacional de la radiación solar, especialmente la ultravioleta B. Por su parte, la temperatura y la humedad cerca de la superficie del suelo figuran entre los principales factores asociados a la presencia de la bacteria. Estos resultados subrayan la necesidad de estudiar por separado la distribución del patógeno y la de la enfermedad: la presencia de Mycobacterium ulcerans en el ambiente no implica necesariamente que se produzcan casos humanos.
Mapas para orientar la vigilancia
A partir de los modelos desarrollados en África, el equipo elaboró mapas de distribución potencial para regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. Estos mapas permiten identificar áreas cuyas condiciones ambientales podrían favorecer la presencia de la bacteria o la aparición de la enfermedad.
Panel superior: Extrapolación del modelo de la úlcera de Buruli entrenado en África a regiones globales situadas entre las latitudes 36° N y 38° S. Panel inferior: Ampliación de las regiones en las que se han notificado casos de úlcera de Buruli y en las que se dispone de datos de casos a escala detallada. Los puntos verdes indican la presencia de casos conocidos de úlcera de Buruli. La zona gris representa las regiones en las que la extrapolación no es fiable, ya que las predicciones se limitaron al rango de valores observados en la zona de entrenamiento. El modelo no se ajusta a regiones de tipo mediterráneo ni a regiones más templadas o boreales, ya que el estudio incluía condiciones ambientales y ecológicas representativas de los trópicos y los subtrópicos.
La información puede ayudar a establecer prioridades de vigilancia, especialmente en regiones donde la úlcera de Buruli podría estar infradiagnosticada o todavía no haberse detectado. Las predicciones señalan condiciones potencialmente favorables y constituyen una herramienta para orientar nuevas investigaciones y actuaciones de seguimiento.
El trabajo pone de relieve la importancia de integrar los cambios ambientales y las actividades humanas en el estudio de las enfermedades tropicales desatendidas. También identifica cuestiones que requieren más investigación, como el papel de las plantas invasoras y la compleja relación entre la exposición solar y la distribución de la enfermedad.
La reseña de Nature Africa, que ha seleccionado el estudio en su sección «Research Highlight», destaca la utilidad de estos mapas para reforzar la vigilancia en regiones donde la úlcera de Buruli podría estar infranotificada o aún no haberse detectado. También subraya que comprender las condiciones ambientales asociadas a Mycobacterium ulcerans puede ayudar a esclarecer cómo llega la bacteria a los seres humanos y a orientar los esfuerzos de prevención.
Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:
- Aliaga-Samanez, A., Cobos-Mayo, M., Chevillon, C., […], Guégan, J.-F. 2026. Human-induced pressures and environmental factors drive the distribution of neglected tropical disease Buruli ulcer. Communications Medicine 6, 536.
- Nature Africa – Research Highlight: New maps expose environmental drivers of neglected skin disease.











