El IREC ha superado con éxito la segunda fase de la convocatoria MaX-CSIC 2024 con un plan estratégico centrado en la gestión de la fauna silvestre bajo el enfoque «Una Salud», y recibirá financiación para ejecutarlo durante los próximos tres años.
Que la ciencia que se genera en un laboratorio acabe influyendo en las decisiones de los gestores del territorio, en la salud de los ecosistemas y en el bienestar de las personas no ocurre por casualidad: requiere estrategia, rigor y visión de largo plazo. El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM) acaba de dar un paso significativo en esa dirección al obtener el Sello de Excelencia ASPIRA-MaX Sagrario Martínez Carrera del CSIC, tras superar con éxito la segunda fase de la convocatoria MaX-CSIC 2024. El reconocimiento viene acompañado de una dotación de 300.000 euros para los próximos tres años, destinados a ejecutar un ambicioso plan de mejora de la excelencia científica del centro.
Qué es el programa MaX-CSIC y por qué importa
La convocatoria MaX-CSIC (Marco de Autoevaluación de la Excelencia Científica y Social) fue creada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2024 para ayudar a sus centros e institutos a desarrollar estrategias de excelencia científica. El programa no se limita a evaluar el rendimiento investigador, sino que acompaña a los centros en el diseño de su propia hoja de ruta hacia la excelencia y les proporciona financiación para recorrerla.
El programa se estructura en tres fases progresivas, cada una asociada al nombre de una científica española que personifica sus valores: el sello Josefa Barba, el sello Sagrario Martínez-Carrera y el sello Margarita Comas, este último reservado para quienes demuestren el impacto real de las acciones desarrolladas. Tres mujeres de la ciencia cuya trayectoria encarna el objetivo último del programa, que es consolidar al CSIC como una organización que produce ciencia excelente y disruptiva, competitiva a nivel mundial y orientada a resolver los retos de la sociedad.
Superar la segunda fase de esta convocatoria implica haber presentado un plan estratégico riguroso que ha sido valorado positivamente por un comité de evaluación externo e independiente. No se trata, por tanto, de un reconocimiento honorífico, sino de una validación externa del proyecto científico e institucional del IREC, y de la apuesta del CSIC por respaldarlo económicamente.
El equipo directivo del IREC con las placas conmemorativas de las fases “Josefa Barba” y “Sagrario Martínez-Carrera” del Sello de Excelencia ASPIRA-MaX del CSIC.
Un proyecto orientado al enfoque «Una Salud»
El plan estratégico del IREC se articula en torno a un concepto que gana terreno en la ciencia contemporánea: el enfoque «Una Salud» (One Health), que reconoce la interdependencia entre la salud de los animales silvestres y domésticos, la de los ecosistemas y la de los seres humanos. En un mundo donde los virus saltan de especies animales a personas, donde la gestión deficiente de la fauna puede traducirse en pérdidas económicas para el sector agropecuario, donde las intoxicaciones por contaminantes ambientales afectan a cadenas tróficas enteras, y donde la degradación del medio ambiente y la pérdida de biodiversidad aumentan los riesgos y los impactos de las enfermedades, este enfoque es más necesario que nunca para proponer estrategias de gestión eficientes y sostenibles.
En este contexto, el proyecto científico propuesto por el IREC identifica enfoques multidisciplinares para apoyar una gestión sostenible de la fauna silvestre fundamentada en la ciencia. Este proyecto se articula en torno a cuatro áreas de investigación principales, interconectadas entre sí y transversales a la actividad de los grupos de investigación del IREC: la comprensión de los determinantes ambientales y funcionales de la abundancia, distribución y diversidad de la fauna silvestre; el estudio de la salud integral de la fauna silvestre en el contexto de Una Salud; la biotecnología aplicada a la gestión y conservación de la vida silvestre; y la ciencia para la gestión adaptativa de la vida silvestre y la biodiversidad.
El instituto reafirma así su misión de generar conocimiento científico que no solo ayude a comprender los procesos, patrones y mecanismos que afectan a la fauna silvestre y a la biodiversidad en general, sino que también proporcione soluciones prácticas a los desafíos que plantea una fauna que convive, a veces con tensión, con las actividades humanas. El plan subraya además la voluntad del IREC de orientar políticas públicas y fomentar una mayor conciencia social, contribuyendo a que las decisiones de gestión —ya sea para la conservación, el aprovechamiento cinegético sostenible o el control de daños— estén respaldadas por la mejor evidencia científica disponible.
Dos apuestas concretas: Transferencia y Biobanco
Entre las acciones del Plan de Excelencia destacan dos iniciativas que marcarán el desarrollo del IREC en los próximos años. La primera es la creación de una Unidad de Transferencia, que reforzará las capacidades del instituto para responder a las demandas de administraciones públicas en materia de servicios científico-técnicos, acortando la distancia entre la ciencia producida en el laboratorio y las políticas y recomendaciones de gestión que necesitan quienes toman decisiones sobre el territorio.
La segunda es la puesta en marcha de un Biobanco, una infraestructura que permitirá estandarizar la recolección, el almacenamiento y la catalogación de muestras biológicas, incluidas las recogidas a lo largo de los más de 25 años de funcionamiento del IREC. Más allá de la utilidad inmediata para los proyectos en curso, el biobanco es una apuesta de futuro con la que se pretende garantizar que las muestras biológicas recogidas ayer y hoy puedan responder a preguntas científicas que aún no se han formulado, maximizando el valor de cada muestra y optimizando los recursos necesarios para su mantenimiento.
En este proceso de puesta en marcha del Biobanco, el IREC va a contar igualmente con financiación obtenida a través del programa de ayudas para la adquisición de equipamiento científico para la realización de Investigación aplicada en el marco del plan propio de la UCLM, cofinanciadas por el fondo europeo de desarrollo regional (FEDER).













