La tuberculosis animal no depende de una sola especie ni de un único factor. Un nuevo estudio realizado en la Península Ibérica muestra que el clima y la estructura de las comunidades de mamíferos son piezas clave para entender por qué esta zoonosis persiste en la interfaz entre fauna silvestre y ganado.
Causada por bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis, la tuberculosis animal (TB) es una zoonosis que sigue representando un reto sanitario y económico en muchas regiones rurales. A diferencia de otras enfermedades, la tuberculosis animal no se mantiene únicamente en una especie hospedadora, sino que circula en sistemas complejos donde interactúan múltiples especies domésticas y silvestres, junto con factores ambientales que favorecen o dificultan su transmisión.
Tradicionalmente, los programas de control de la TB han puesto el foco en uno o dos “hospedadores clave”, como el ganado bovino o determinadas especies silvestres. Sin embargo, en ecosistemas mediterráneos como los de la Península Ibérica, esta visión resulta insuficiente. Aquí conviven ungulados silvestres, ganado extensivo y otros mamíferos que comparten espacio, recursos —especialmente el agua— y oportunidades de contagio. En este contexto, surge la necesidad de avanzar hacia un enfoque de análisis y gestión más integrador, alineado con el paradigma Una Salud, que considere conjuntamente la salud animal, ambiental y humana.
En un estudio científico publicado en la revista One Health, el Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), en colaboración con otras instituciones científicas españolas y portuguesas, ha analizado cómo el clima y la estructura de las comunidades de mamíferos influyen en el mantenimiento de la tuberculosis animal en la interfaz fauna silvestre-ganado, planteando un cambio conceptual importante: pasar de los modelos clásicos de uno o dos hospedadores al concepto de “comunidades de mantenimiento”.
El nuevo enfoque propuesto aborda la TB como una zoonosis compleja, cuya persistencia es sostenida por múltiples especies domésticas y silvestres (conjuntos de especies), cada una con un papel diferente en la transmisión y el mantenimiento del patógeno. Para analizar esta complejidad, los investigadores estudiaron 18 comunidades multi-hospedador distribuidas por España y Portugal. Utilizaron datos de fauna silvestre obtenidos mediante fototrampeo, información sanitaria del ganado bovino y variables ambientales asociadas al clima. El análisis se apoyó en modelos de ecuaciones estructurales, una herramienta estadística que permite evaluar simultáneamente relaciones directas e indirectas entre múltiples factores, algo especialmente útil en sistemas ecológicos complejos.
El estudio muestra que factores como la diversidad de mamíferos, la abundancia y conectividad de especies clave y la disponibilidad de agua juegan un papel determinante en la persistencia de la tuberculosis animal.
De forma concreta, la abundancia y la conectividad del ciervo (Cervus elaphus) juegan un papel central en el mantenimiento de la enfermedad, tanto en fauna silvestre como en el ganado bovino. Por su parte, el jabalí (Sus scrofa) actúa como un excelente indicador de la circulación de la TB y contribuye a la transmisión cuando ocupa posiciones estratégicas dentro de la red de interacciones entre especies. Los resultados del estudio también indican que, a mayor número de especies capaces de mantener la infección dentro de una comunidad, mayor es la probabilidad de que la TB persista en el sistema y termine afectando al ganado.
Las condiciones climáticas añaden una capa adicional de complejidad al sistema. En este sentido, los resultados indican que los climas más áridos con una mayor riqueza de hospedadores competentes dificultan especialmente la erradicación de la TB en el ganado bovino, ya que en estas condiciones distintas especies tienden a concentrarse en puntos de agua, aumentando los contactos y las oportunidades de transmisión. La humedad, en cambio, aparece como un factor protector, especialmente frente a la tuberculosis en el ganado bovino.
Los resultados de este trabajo de investigación tienen importantes implicaciones para la sanidad animal, la sostenibilidad económica de las explotaciones ganaderas y la reducción del riesgo zoonósico en áreas rurales. La erradicación de la tuberculosis bovina resulta especialmente difícil en regiones con climas secos y alta riqueza de hospedadores silvestres, una situación frecuente en buena parte del medio rural ibérico. Por otro lado, además del impacto sanitario, la persistencia de la TB supone costes económicos importantes para las explotaciones ganaderas.
Resumen gráfico del trabajo de investigación.
El estudio refuerza la idea de que actuar únicamente sobre el ganado, sin considerar la fauna silvestre y el contexto ambiental de los aprovechamientos, resulta ser una estrategia incompleta de lucha frente a la tuberculosis animal. Para que el esfuerzo de erradicación sea eficiente y eficaz, es necesario comprender y gestionar sistemas completos de mantenimiento de la enfermedad, avanzando hacia estrategias integradas —que combinen sanidad animal, gestión de fauna silvestre y manejo del territorio—para reducir la prevalencia de la tuberculosis animal, proteger la sostenibilidad de la ganadería extensiva y minimizar los riesgos para la salud pública.
Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación, financiado por los proyectos EcoEpi y BioGraz, en:
- Perelló, A., Sánchez-Cesteros, J., Barroso, P., Relimpio, D., Lizana, V., Balseiro, A., Gortázar, C., Santos, N. 2026. Climate and mammal host community characteristics drive tuberculosis maintenance at the wildlife livestock interface. One Health 22 (2026) 101334.











