Efectos de la exposición a elementos tóxicos en chotacabras de zonas contaminadas por la minería

    La exposición a elementos tóxicos, la respuesta de ciertos parámetros fisiológicos y su relación con la condición física ponen de manifiesto que la contaminación podría ser una amenaza para las poblaciones de chotacabras en zonas mineras


    Los chotacabras (Orden Caprimulgiformes), también llamados engañapastores, son un grupo de aves insectívoras que deben su peculiar apelativo a la falsa creencia popular de que salían por las noches a “mamar” la leche de las cabras. Lejos de las viejas supersticiones, lo cierto es que se trata de aves poco conocidas por la ciencia, probablemente debido a sus hábitos nocturnos, su plumaje críptico y su comportamiento elusivo.

    Por ejemplo, aunque se cree que los chotacabras son capaces de tolerar bien las alteraciones que las actividades humanas provocan en sus hábitats naturales, se desconoce el efecto que podrían tener muchos impactos ambientales sobre su conservación, especialmente cuando se trata de impactos vinculados con la emisión de contaminantes químicos, como los metales.

    Gracias a un proyecto de investigación financiado por la Fundación Séneca, un equipo multidisciplinar de científicos ha evaluado los efectos de la exposición a ciertos metales no esenciales –como el plomo (Pb), el cadmio (Cd), el arsénico (As) y el mercurio (Hg), que son conocidos por su toxicidad– sobre la fisiología y la condición física de los chotacabras, usando como modelo de estudio al chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis).

     

    El chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis) es un ave migrante de largo recorrido que pasa el invierno en África, probablemente en zonas del oeste del Sahara, y que viaja hasta las regiones templadas de la Península Ibérica y el norte de África durante la primavera y el verano para criar (Foto: José Manuel Zamora).

    El trabajo se desarrolló con la participación de los Grupos de Investigación en Toxicología, en Zoología Básica y Aplicada a la Gestión y la Conservación, y en Ecosistemas Mediterráneos de la Universidad de Murcia, la Asociación “Ulula” de Seguimiento de Aves Nocturnas, el Grupo de Anillamiento de la Asociación ANSE, el Grupo “Effects of air pollution on birds de la Universidad de Turku (Finlandia) y el Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM).

    Los científicos estudiaron ejemplares de chotacabras expuestos a tres escenarios de contaminación por metales bien diferenciados en función de los usos humanos de los hábitats que ocupan durante su estancia estival en la Región de Murcia, con el fin de poder establecer comparaciones. Uno de los escenarios estuvo representado por hábitats afectados por el antiguo distrito minero metalúrgico “Cartagena-La Unión”, que se encuentra actualmente abandonado y que nunca ha sido restaurado o rehabilitado; otro se caracterizó por ser un área agrícola-urbana próxima a un parque industrial; y un tercer escenario estuvo representado por un espacio natural relativamente libre de presión antrópica y de contaminación ambiental, con el fin de ser usado como zona de referencia.

    En cada uno de los escenarios ambientales se capturaron varios ejemplares de chotacabras cuellirrojo, y para cada uno se recopiló información relativa a su tamaño y estado físico. Finalmente, antes de liberarlos, los científicos les tomaron muestras de sangre para analizar diversos biomarcadores, que son “mediciones” de ciertos parámetros fisiológicos que indican el nivel de exposición de los chotacabras a la contaminación ambiental (biomarcadores de exposición) y/o si dicha exposición se asocia a repercusiones negativas sobre su salud (biomarcadores de efecto).

     

    Tras la recolección de las muestras de sangre y la toma de datos morfométricos necesarios para la investigación, los chotacabras capturados fueron devueltos a su medio natural (Fotos: Silvia Espín).

    Tal y como cabía esperar, los chotacabras de la zona afectada por la contaminación minera tuvieron niveles de As, Pb y Cd en sangre más elevados que los chotacabras de la zona agrícola-urbana y los de la zona de referencia. Estos biomarcadores de exposición indican que los residuos mineros abandonados en el antiguo distrito minero “Cartagena-La Unión”, que se cerró hace décadas, siguen siendo una fuente importante de contaminación ambiental en la actualidad.

    Además, varios biomarcadores de efecto, como los niveles sanguíneos de retinol (más conocido como vitamina A), ácido úrico y albúmina, fueron más bajos en los chotacabras de la zona minera en comparación con los de las otras zonas estudiadas.

    Si tenemos en cuenta que la vitamina A y el ácido úrico son sustancias antioxidantes, y que los elementos tóxicos como el Pb, el Cd y el As deben buena parte de sus efectos nocivos sobre la salud a la generación de estrés oxidativo –un trastorno fisiológico que se produce cuando los dañinos radicales libres ganan la batalla a los antioxidantes–, la disminución observada en estos parámetros podría asociarse a alteraciones metabólicas y/o fisiológicas provocadas por la exposición a niveles elevados de contaminación ambiental.

    Por otro lado, hay que considerar que la disminución en los niveles sanguíneos de albúmina podría indicar una dieta más pobre en proteínas, lo que estaría en concordancia con el hecho de que la riqueza y/o abundancia de insectos –el alimento de los chotacabras– podrían ser menores en la zona minera debido a la contaminación por metales.

    A todo esto hay que sumar el hecho de que la carga sanguínea de metales contaminantes se relacionó de forma negativa con la condición física de los chotacabras de la zona minera, un indicador que advierte sobre sus probabilidades de supervivencia. Esta relación negativa podría deberse tanto al desgaste fisiológico al que deben hacer frente los chotacabras de la zona minera para “desintoxicarse”, como al hecho de que los hábitats contaminados podrían no ser capaces de proporcionarles una dieta adecuada, ya sea en cantidad o en calidad.

    Aunque es necesaria más investigación, los resultados de este estudio científico en su conjunto parecen indicar que la contaminación por metales podría constituir una amenaza para la conservación de los misteriosos engañapastores en antiguas zonas mineras.

    Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en: