CICARC: un proyecto de futuro a proteger por todos

Entre el 1 y el 3 de julio ha tenido lugar el Primer Congreso Ibérico de Ciencia Aplicada a los Recursos Cinegéticos (www.cicarc.es) en el Campus de Ciudad Real de la Universidad de Castilla-La Mancha y que ha tenido al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos como organizador anfitrión. Este congreso, que va a continuar celebrándose con una periodicidad bianual, quiere ser un foro en el que investigadores de todos los aspectos relacionados con la caza puedan presentar sus investigaciones y discutir sus resultados en sesiones de comunicaciones orales y paneles. La iniciativa de organizar este congreso ha sido muy bien respaldada dada la participación de 175 investigadores y técnicos de España y Portugal, que han presentado un total de 35 comunicaciones orales y 61 paneles. Además, se ha contado con la conferencia inaugural de José Luis Garrido, exdirector de FEDENCA, que ha hecho un repaso histórico de la implicación del sector en la investigación en recursos cinegéticos en España, y de otras tres conferencias plenarias por parte de la Dra. Raquel Godinho del CIBIO portugués, el Dr. Juan Carranza de la Universidad de Córdoba y del Dr. Christian Gortázar del IREC. Entre las temáticas abordadas en las comunicaciones orales y paneles han estado la monitorización y el estudio genético de las poblaciones, los aspectos relativos a la gestión y la ecología de las especies cinegéticas, la fisiología, las enfermedades y su epidemiología, el estudio de otros impactos ambientales, y aspectos sociales y económicos de la caza. El congreso finalizó con una mesa redonda sobre la visión intersectorial de la ciencia aplicada a la gestión cinegética en la que representantes de administraciones públicas y el sector privado remarcaron la importancia de la investigación, la gran calidad de los estudios actuales en la península Ibérica, y la necesidad de mejorar la transferencia de conocimiento en la investigación cinegética. Aunque en fechas próximas contaremos con las conclusiones oficiales del congreso, podemos avanzar que una visión general del debate generado en la mesa redonda es que la mejor defensa que se puede hacer de la caza es a través de una gestión con base científica para garantizar el aprovechamiento sostenible de este recurso natural en el marco de la conservación de la biodiversidad, incluidas las propias especies cinegéticas, para poder, en definitiva, asegurar la sostenibilidad ecológica, social y económica de la caza.

Asistentes al CICARC
Foto de los asistentes al CICARC en el último día del congreso.

Conflictos donde no debería haberlos

Queremos también remarcar que en cualquier congreso científico las comunicaciones las presentan (y defienden) los investigadores y no las instituciones a las que pertenecen. Las comunicaciones no tienen por qué representar la visión general de los miembros de la institución a la que pertenece el investigador que la firma.

En ese sentido, queremos pedir disculpas si en las comunicaciones orales o en los paneles se han podido dar opiniones más allá del debate científico que pueden ser consideradas un ataque a determinadas personas o sectores. Los investigadores tenemos claro que los resultados de las investigaciones son debatidos dentro de los cauces del propio sistema de evaluación de la ciencia que permite descartar aquellos estudios que no ha sido realizados con un correcto método científico, o conclusiones que no están suficientemente sustentadas en los datos. En un congreso como el CICARC, abierto a todos los investigadores de España y Portugal, era esperable la presencia o comunicación de diversos trabajos con distintos enfoques. Su presentación en los congresos es un primer paso dentro del sistema de evaluación y crítica dentro del sector.

Concretamente queremos hacer referencia al póster presentado por el Dr. José Miguel Aparicio, investigador del IREC, con el título “La importancia de la información científica en un contexto de sostenibilidad: el conflicto de la caza como caso de estudio”, que ha sido considerado dentro del sector cinegético como un ataque del IREC a la caza. Lo presentado en este póster no representa en absoluto la posición del IREC como institución ni de la inmensa mayoría de las más de 100 personas que lo forman. Tampoco compartimos las formas adoptadas en esta comunicación y remarcamos que se trata de una visión personal de su autor. Podríamos agradecer su pensamiento crítico para avanzar y detectar errores en la consecución de una mayor sostenibilidad ambiental y social de la caza, pero en todo caso el IREC considera que en cualquier intercambio de opinión las formas deben mantenerse dentro de unos márgenes. En definitiva, no podemos permitir que el conflicto generado por esta comunicación en poster eclipse las otras más de 40 comunicaciones presentadas por parte de personal del IREC sobre las múltiples temáticas de la investigación en recursos cinegéticos.

¿Postura anticaza del IREC y su director? Por supuesto que no.

La afirmación de que el director del IREC tiene una postura anticaza no podemos considerarla como cierta ni aceptable. En el IREC, y su director incluido, trabajamos en múltiples líneas de investigación relacionadas con la gestión de la actividad cinegética. Aunque en algunos estudios debamos abordar temas ineludibles que afectan a la sostenibilidad de esta actividad a escala nacional e internacional, de ninguna forma podemos aceptar que esto constituya un ataque a la caza sino todo lo contrario. El objetivo de las investigaciones es siempre conseguir basar la gestión cinegética en conocimiento científico que redunde en la sostenibilidad ecológica, social y económica de la caza.

Para muestra tenemos la organización del CICARC (www.cicarc.es) que terminó ayer mismo y que no hace más que visibilizar que tanto en España como en Portugal se hace mucha investigación y de calidad para velar por el aprovechamiento sostenible de los recursos cinegéticos. Nos hubiese gustado que esto hubiese sido mucho mejor aprovechado por el sector (federaciones, asociaciones, fundaciones…) para mostrar a la sociedad, incluida la administración de justicia, que la caza está siendo estudiada por muchos grupos de investigación, siendo el de IREC uno de los más representativos. Tampoco entendemos que estando actualmente preparando para el próximo otoño una exposición sobre la caza (“La caza: un desafío en evolución”), de la que está siendo informado el sector a través de la Fundación Artemisan y al que se le demanda u ofrece la posibilidad de participar activamente, se pueda afirmar que el director del IREC pueda tener una actitud anticaza.

Desde el IREC entendemos que la caza necesita de investigación de calidad y libre de presiones de ningún tipo para que después sea la sociedad la que a través de entidades públicas y privadas tome las decisiones adecuadas para verse en su conjunto beneficiada.

Es posible que se den malas interpretaciones de algunos estudios del IREC y en ese sentido nos gustaría mantener un contacto más fluido entre investigadores y cazadores, como hubo siempre. Creo que debemos organizar reuniones entre la dirección de la Real Federación Española de Caza, las Federaciones Autonómicas y el IREC para intercambiar puntos de vista y a tener relaciones de cordialidad como tuvimos siempre.

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